Cuando hablamos de la Formación Profesional (FP) hablamos de un itinerario formativo en el que se capacita para trabajar en una actividad profesional de manera cualificada.

La FP en nuestro país disfruta de un marco normativo relativamente estable desde el año 1990, año en el que entró en vigor la LOGSE, y en la que se establecieron dos niveles formativos: Ciclos de Grado Medio y Ciclos de Grado Superior, a los que recientemente se han añadido los Ciclos formativos de Formación Profesional Básica que sustituyen a los anteriores Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI). En 2006 se aprobó la LOE, a la que se han adaptado la mayoría de las especialidades formativas.

Actualmente en España están publicados un total de 166 títulos de FP, distribuidos en 26 familias profesionales: 28 de formación básica,57 de Grado medio y 81 de Grado superior, siendo competencia del Ministerio de Educación y Formación profesional la elaboración de estos títulos.

Todos los títulos de FP tienen una duración que oscila entre las 1.200 y las 2.000 h, teniendo a su vez un periodo obligatorio de prácticas, denominadas Formación en el Centro de Trabajo (FCT), que tiene como objetivo acercar al alumnado a la realidad del entorno productivo y completar las competencias profesionales.

Los requisitos de acceso son diferentes para los distintos niveles de Formación Profesional, y están publicados en los distintos portales oficiales.

Cada nivel, FP Básica, Grado Medio o Superior, permite a su finalización acceder a un nivel superior a través de las distintas pasarelas existentes que propician estos itinerarios formativos, pudiendo acceder desde los grados superiores a la formación universitaria.

En España podemos afirmar que disfrutamos de un periodo de aumento progresivo de matriculaciones y está mejorando la percepción que la sociedad tiene de esta opción formativa. Sin embargo, este importante incremento en la tasa de matriculaciones, que durante el curso 2018-2019 alcanzó en España los 824.612 alumnos (aprox. el 12 % de los alumnos matriculados en nuestro país), está aún lejos del 26 % de media de los países de nuestro entorno.

Estas cifras ponen de manifiesto que en España tenemos que seguir trabajando en el impulso de la FP con el objetivo de acercar las cifras de matriculaciones a las de los países de nuestro entorno, contribuyendo a mejorar la cualificación profesional de nuestros jóvenes y sus tasas de desempleo. Avala esta necesidad el estudio realizado por la Fundación Atresmedia y el IESE que afirma que en el 2.020 el 50 % de las ofertas de trabajo en Europa irán dirigidas a técnicos de FP, frente al 35% que irán dirigidas a titulados universitarios.

La FP puede ayudar, sin lugar a duda, a mejorar dos de los grandes retos actuales establecidos en el marco estratégico 2020 de la EU: el abandono escolar y la transición al mercado laboral.

Estos datos invitan a seguir trabajando entre todos en el impulso de este sistema formativo. La FP ya no es una opción de segunda, sino que es una opción de primera que impulsa economías de primera…